SECRETARÍA DE TURISMO DEL DISTRITO FEDERAL | GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL

 
 
 
 
La Ciudad está llena de arquitectura que va del arte prehispánico y colonial a las más puras expresiones del arte moderno, pasando por el Art Decó o Nouveau.

Prueba de la vocación artística de la Ciudad son sus monumentos y esculturas, aquí podrá encontrar una guía de ellos distribuidos por zonas.
 
  • Chapultepec - Museo Nacional de Historia

En lengua náhuatl, Chapultepec significa Cerro del Chapulín y hace referencia a una elevación rocosa de 45mts de altura. Ubicado a orillas del Lago de Texcoco, en el mundo prehispánico fue asentamiento teotihuacano, tolteca y finalmente azteca.

En diferentes excavaciones se han encontrado restos de esas culturas que se exhiben en el Museo Nacional de Historia. En la base del cerrillo brotaba un manantial que era uno de los surtidores de agua potable para la antigua Tenochtitlán. Se dice que era el lugar donde se bañaba Moctezuma Ilhuicamina, Tlatoani o Emperador de Tenochtitlán a quien se atribuye la construcción de dos acueductos que abastecían a la Ciudad.

Después de la conquista la Reina Juana I, madre del Emperador Carlos V, ordenó que el cerro y el bosque se tuvieran por propiedad de la ciudad y sus habitantes.

 
  • Cuicuilco

El parque arqueoecológico de Cuicuilco, alberga los restos de una pirámide de los primeros habitantes del Valle de México que se desarrollaron a lo largo de 600 años desde el 700 a.c., y que declino debido a las erupciones volcánicas del volcán Xitle, que ocurrió a finales del siglo IV. La cultura de “Los Cerros” como llaman los arqueólogos a esta parte de la cuenta de México, provino de asentamientos Otomíes que se volvieron sedentarios e incluso desarrollaron obras hidráulicas de las que quedan restos en el vecino cerro de Zacatepetl. Se calcula que Cuicuilco llegó a tener una población de más de 20 mil habitantes y que la migración de estos ayudo al crecimiento y fundación de Tenochtitlán.

Cuicuilco, cuyo nombre es traducido como “Lugar de Canto y Danza” está dedicado a Huehueteótl “Viejo Dios del Fuego”. Entre los vestigios del lugar se encuentra una pirámide de base circular en su parte más baja se encuentra una construcción formada de lajas. En su interior se conservan dibujos de rojo cinabrio.

Cuenta con un museo de sitio y una serie de senderos en que el visitante puede apreciar entre las formaciones volcánicas plantas características de la zona. Cruzando la Avenida de los Insurgentes se encuentra la villa olímpica en la cual se localizan más ruinas descubiertas durante la construcción del complejo para albergar a los participantes de los Juegos Olímpicos de 1968.

 
  • Malinalco

Enclavado en la región de la sierra del Estado de México en un fértil valle acotado por montañas, el pueblo de Malinalco es un lugar rico en historia, arquitectura prehispánica y tradiciones, que se localiza a solo 99km de la Ciudad por la carretera a Toluca- La Marquesa- Tenango-Jajalpa- Malinalco.

La zona arqueológica es única en su especie en Mesoamérica, de origen Azteca es uno de los conjuntos arquitectónicos más impresionantes de esa cultura, edificios monolíticos, excavados y labrados directamente de la roca de los cerros. El Cauahcalli o Casa de los Águila es el edificio principal y mejor conservado: un aposento circular que contiene figuras de águilas y ocelotes, todo en una sola pieza a base de vaciado de la roca del cerro.

En este recinto se ordenaban los Guerreros Águila, señores de la nobleza que llegaban a ser comandantes, sacerdotes o ambas cosas.

Además se puede visitar el Museo Universitario, el Convento Agustino construido entre 1540 y 1568, y el Mercado de Artesanías.

 
  • Museo Anahuacalli

La Casa de Anahuac (nombre con que se nombraba el valle de México), fue proyectada en 1964 por Diego Rivera como museo estudio. Edificio piramidal construido con piedra volcánica, posee elementos arquitectónicos mayas y toltecas, los techos están decorados con mosaicos, técnica que Rivera exploró durante los últimos años de su vida. Se exhibe la colección privada más grande de piezas prehispánicas integradas por figuras de Tlalilco, vasos ceremoniales y máscaras de Teotihuacán, guerreros de la cultura de Occidente y caritas sonrientes totonacas entre otras piezas.

En el estudio del pintor están en exhibición bocetos de sus murales, cuadernos de trabajo y pinturas de caballete. Cada noviembre se monta una espectacular ofrenda de Día de Muertos.

 
  • Museo Arqueológico Xochimilco

Se inauguró el 22 de marzo de 1980, en lo que fuera la antigua planta de bombeo de agua de finales del siglo XIX. Ahí se exhiben unas seis mil piezas encontradas en la zona.

Muy cerca, en el barrio de Santa Cruz Acalpixca, se extiende una zona arqueológica en la que hay vestigios prehispánicos descubiertos a fines del siglo XIX. Muchos de ellos se encuentran cubiertos pero se pueden apreciar restos de lo que fue un importante centro ceremonial, un observatorio, un adoratorio y habitaciones sacerdotales. Especialmente interesantes son las doce piedras talladas con motivos cosmogónicos. Se dice que en el cerro de Cuilama los xochimilcas realizaban cada 52 años la ceremonia del Fuego Nuevo, la cual también se realizaba en el Cerro de la Estrella en Iztapalapa.

 
  • Museo Dolores Olmedo

En este museo se exhibe el acervo particular de Dolores Olmedo, conocida filantrópica. Esta colección es la más importante de obras de caballete de Diego Rivera e incluye 25 obras de Frida Kahlo entre las que destacan las famosas “Autorretrato con Changuito”, “La Columna Rota” y “Unos Cuantos Piquetitos”. De Angelina Beloff, grabadora e ilustradora rusa, primera esposa de Diego, se exhiben 43 ilustraciones para los cuentos de Hans Christian Andersen y Jack London. Se exhiben además, más de 600 piezas prehispánicas, una colección de muebles virreinales y otra de arte popular.

El museo se encuentra en lo que fuera la antigua hacienda forrajera de La Noria, construcción del siglo XVII. En sus jardines se cultivan plantas de origen mexicano como dalias, magueyes y tejocotes, y deambulan pavorreales, guajolotes y perros xoloitzcuintles (única especie canina autóctona).

 
  • Museo Nacional de Antropología y Etnografía

Su construcción comenzó en febrero de 1963 y fue inaugurado el 17 de septiembre de 1964 por Adolfo López Mateos, entonces presidente de la Republica. Cuenta con 44,000 m2 cubiertos y 35,700 m2 de áreas descubiertas. En su realización intervinieron expertos museógrafos, antropólogos, arqueólogos y artistas plásticos. Por su colección, tamaño e instalaciones ha sido considerado el museo más importante del mundo en su género.

Contiene once salas de arqueología y once de etnografía dispuestas de manera cronológica y cultural.

El museo alterna interiores y exteriores ya que cada una de sus salas es por si misma un museo. Tiene, además, tres auditorios, biblioteca, área audiovisual, sala de exhibiciones temporales y área de compras.

De las once salas inferiores las dos primeras (Introducción a la Antropología y Poblamiento de América) son complementarias, las otras nueve pueden visitarse en cualquier orden, sin embargo hay un orden museográfico propuesto:

1. Preclásico en el Altiplano Central
2. Teotihuacán
3. Los Toltecas y su Época
4. Mexica (o Azteca)
5. Culturas de Oaxaca
6. Culturas de la Costa del Golfo
7. Maya
8. Culturas del Norte y
9. Culturas de Occidente

 
  • San Pedro de los Pinos Mixcoac

San Pedro de los Pinos Mixcoac

Calle 20, calle Pirámide y Periférico
Lun – Dom 9-17h.
www.cnca.gob.mxJcncalinah/zonarq/mixcoac.html

Durante el periodo Posclásico 900 a 1521 d.c. aquí se veneraba al dios Mixcoatl Serpiente de Nube, en náhuatl, y origen de la voz Mixcoac, que es el nombre del barrio que comienza a partir de este punto. Era un palacio-templo muy concurrido principalmente por danzantes y músicos del altiplano. Cuenta con un gran cuarto de forma rectangular hacia la parte sur, la plataforma, donde se celebraban las ceremonias, y la tina de baño, al suroeste del sitio. Actualmente el Centro Cultural la Pirámide cuenta con tres talleres, un foro y un teatro con capacidad para 156 personas sentadas. Se presentan diferentes espectáculos como danza y recitales musicales, con temas políticos, sociales o civiles.

 
  • Templo Mayor

Templo Mayor

Seminario 8
Mar-Dom, 9-18 h.
5542-0256 / 5542-4787
Visitas guiadas: 5542-4784

El espacio arqueológico conocido como Templo Mayor, corresponde a los vestigios del antiguo México, recinto sagrado o centro ceremonial de Tenochtitlán. Mexi era una de las advocaciones del dios tutelar de los mexica y habitaba ahí: México significa “Lugar de Mexi”.

La labor arqueológica ha revelado siete distintas etapas o capas de la que llegó a ser una pirámide de 40 m de altura hacia el año 1480, cuando gobernaba el tlatoani Tizoc. Esa estructura fue la que vieron –y después demolieron- los conquistadores españoles.

El Museo del Templo Mayor fue inaugurado el 12 de octubre de 1987, bajo el proyecto arqueológico a cargo del maestro Eduardo Matos Moctezuma, que continuo esa labor –además de dirigir el Museo- hasta 2002.

En sus ocho salas exhiben miles de piezas de la colección. En el vestíbulo se encuentra una maqueta monumental que muestra la reconstrucción hipotética del centro ceremonial. De Tenochtitlán. La primera sala se dedica a exposiciones temporales. La número dos tiene por temas “Ritual y sacrificio”, la tres, “Tributo y comercio”, la cuatro “Huitzilopochtli” y “Coyolxauhqui”, la cinco “Tláloc”. La seis, “flora y fauna”, la siete “Agricultura, y la ocho, “Arqueología histórica”.

 
  • Teotihuacán

Teotihuacán

Municipio de Teotihuacán, Estado de México
Lunes - domingo, 7-18 h.
(01 594) 956-0052 / 76
www.inah.gob.mx/zoar/htme/za00914.html

Los mexica conocieron la ciudad siglos después que fue abandonada, saqueada e incendiada. Podría decirse que cuando los mexica llegaron al Altiplano, Teotihuacán ya era una zona arqueológica, si bien cabe aclarar que muchos de los pueblos que poblaban el valle eran descendientes de los antiguos teotihuacanos.

Hay muchas fuentes históricas y legendarias que se refieren a la construcción de la ciudad y suposterior abandono, pero se sabe que su periodo se ubica entre los años 100 a.e. y 750. El estudio riguroso y sistematizado del valle de Teotihuacán se inició a principios del siglo XX y tuvo sus mayores logros con las investigaciones de Manuel Gamio a partir de 1917. Puede deducirse - por los temas y motivos decorativos plasmados en su pintura mural- que el pueblo teotihuacano fue teocrático. En su momento de mayor esplendor, la ciudad abarcó cerca de 20 km', en los que se erigieron construcciones residenciales, habitacionales y sacerdotales que albergaron aproximadamente a 200 mil personas. En ese tiempo, Teotihuacán era el centro poblacional más importante de Mesoamérica. La exploración y estudio de la zona continúa hasta la actualidad. El descubrimiento más reciente, en la segunda mitad del año 2002, fue una estructura que, piensan los arqueólogos, pudiera ser una tumba real en la Pirámide de la Luna.

 
  • Tlatelolco

Xaltelolco significa “Monte de arena”. En la historia oficial de los antiguos mexicanos se decía que el asentamiento fue fundado sobre un islote vecino al de Tenochtitlán, por miembros de un calpulli o grupo de la misma etnia y procedencia que los mexica, de quienes disintieron cuando se asignaron los espacios en el primer islote. Tal versión obedecía probablemente a una estrategia política para mantener la lealtad de los tlatelolcas, como habitantes de una ciudad hermana de Tenochtitlán.

Los hallazgos arqueológicos señalan que el asentamiento ya existía en el siglo X, es decir, unos 300 años antes de la fundación de Tenochtitlán. En el siglo XIV y hasta el último cuarto del XV estaba ocupado por vasallos del señorío de Azcapotzalco. En 1473 fue conquistado por Axayácatl, señor de Tenochtitlán, lo que significo su incorporación a los numerosos señoríos tributarios que, sin embargo, conservaban cierta autonomía política.

El último tecutli o señor de Tlatelolco fue Cuauhtémoc, hijo de Ahuizotl, el tlatoani o emperador de México-Tenochtitlán, y de Tilalcapatl, princesa de Tlatelolco. Es decir, en su última etapa la unión política de las dos ciudades fue real. (Ver también Monumento a Cuauhtémoc, en Paseo de la Reforma.)

Tras la caída de Tenochtitlán, los tenochcas se refugiaron en Tlatelolco, donde se libró la más sangrienta de las batallas, en la que participaron también las mujeres.

Las ruinas de la Plaza de las Tres Culturas corresponden con el recinto ceremonial de Tlatelolco, muy semejante al de Tenochtitlán y construido con la misma lógica y propósito. El gran tianguis o mercado que por su tamaño y abundante oferta de toda clase de mercancías tanto sorprendió a los españoles en 1520, se encontraba donde hoy está el jardín de Santiago, es decir, detrás de la torre de Relaciones Exteriores.

En los años 90 del siglo XX se encontraron aquí 54 ofrendas correspondientes a 41entierros, ordenados frente al que fuera el templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, del que se conserva la plataforma circular.

La interpretación de ese hallazgo es todavía motivo de estudio, como lo son muchos elementos de este sector del que se sabe menos que de la gran Tenochtitlán. El museo de sitio está detrás del ex convento.

 
  • Antiguo Convento de Santiago Tlatelolco

La iglesia original debió de construirse hacia 1530 aunque el conjunto se terminó hasta los primeros años del siglo siguiente. Entre 1536 y 1566 en este lugar funcionó el Imperial Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, ligado a diferentes acontecimientos y personajes, por demás notables, del periodo inmediato a la Conquista y del primer siglo del virreinato.

Quizá lo más importante del Imperial Colegio fue que ahí, durante unos 40 años, trabajo fray Bernardino de Sahagún, como maestro y, a veces, como rector.

Resultado de ese esfuerzo fue su magna obra, en doce tomos: Historia general de las cosas de la Nueva España, impresionante compendio del mundo prehispánico, basado en las declaraciones de los propios indígenas.

En el siglo XIX este antiguo con convento franciscano se utilizó como prisión militar, función que tuvo hasta mediados del siglo XX.

Desde 1976 alberga al Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

El edificio conserva un relieve del siglo XVII; además, en su interior se exhiben algunas pinturas de gran valor.

 
  • Xochicalco

Xochicalco

Municipio de Miacatlán, Moc, a 36 km de Cuernavaca Por la carretera federal 95 o por la Autopista del 501 hasta Alpuyeca. Desviación a Miacatlán. A 8 km, segunda desviación: 4 km hasta la zona arqueológica.
Horario: lunes - domingo, 10-17h.
www.inah.gob.mx/zoar/htme/za01405.html

En el lugar de la casa de las flores, en náhuatl. Es la mayor de las zonas arqueológicas del estado de Morelos y, desde el año 1999, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Se encuentra en lo alto del cerro Xochicalco, a 36 km de la ciudad de Cuernavaca.

Xochicalco se sitúa entre los años 650 y 900 y su auge fue consecutivo al de Teotihuacán. Por las formas y la época, la presencia tolteca en esta región debió ser decisiva.

El cerro de Xochicalco, pequeña elevación de unos 150 m sobre el terreno adyacente, fue acondicionado mediante terrazas, muros de contención y fosos, en la que parece una búsqueda de integración con la naturaleza.

Entre los rest6s más notables están: el Adoratorio de la Estela de los Dos Glifos, cuya piedra rectangular colocada al centro perpetúa la celebración del primer siglo indígena en Xochicalco; la Rampa de los animales, que es un sendero hecho con losas que representan animales; un salón cuyo techo fue reconstruido según el modelo que sugerían los vestigios; el juego de pelota, y desde luego, las obras de escultura y cerámica expuestas en el Museo de sitio. Cabe señalar que éste, inaugurado en 2001, es un buen ejemplo de la museografía moderna, cuya arquitectura se enlaza de manera acorde con el paisaje.

Pirámide de las serpientes emplumadas

Es el edificio más importante de la zona. Su nombre proviene precisamente de las dos grandes serpientes emplumadas y ondulantes, labradas en cada uno de sus lados. Entre los meandros de las serpientes aparecen personajes lujosamente vestidos y signos del fuego. Estos elementos de influencia mayoide y otros, como guerreros y signos calendáricos, sugieren la posibilidad de que el monumento conmemorara una reunión de sacerdotes en ocasión del Fuego Nuevo, que era el rito efectuado cada 52 años para celebrar el nuevo ciclo de vida.

El observatorio o cámara de los astrónomos

En el cerrillo hay una perforación de unos 8 m de profundidad por 50 cm de diámetro, que va de la superficie hacia el interior de una cueva. Es probable que tuviese relación con observaciones astronómicas aplicadas a fines mágicos, ya que los días 14 y 15 de mayo y 28 y 29 de julio, cuando el Sol pasa por el cenit, los rayos solares que penetran, producen un intenso haz que, si uno interpone la mano, alcanza a distinguir los huesos.

 
  • Cerro de la Estrella

El Cerro de la Estrella es un parque nacional y reserva ecológica. Geológicamente es parte del Eje Neovolcánico Transversal. Se halla al interior de la Ciudad de México, en la delegación Iztapalapa. La mancha urbana lo ha reducido en un 90 %, y actualmente apenas alcanza una superficie de 261 Has según cartografía del INAH. Su clima es templado subhúmedo, y su vegetación es producto de reforestaciones de eucaliptos. Es una de las áreas verdes de la capital, y tal vez el parque con usos del suelo más inadecuados agrupando agricultura de temporal, asentamientos humanos, pastizales inducidos, panteón civil, extracción de materiales pétreos, y basurero. Esta reserva ecológica es un área protegida; la instalación de una malla ha permitido que la presión urbana de las colonias colindantes no avance sobre el parque nacional frente a la masificación, pues intereses mezquinos hacen de la necesidad de vivienda su ámbito de lucro al otorgar contratos de propiedad apócrifos. Iztapalapa, al somonte del Cerro de la Estrella fue antaño una población lacustre cuando existían los grandes lagos de Texcoco y Xochimilco. Habitada al menos desde hace más de 5,000 años, encuentra su esplendor durante la ocupación azteca desde el siglo XIV hasta el XVI, cuando en la cumbre del Cerro de la Estrella, entonces denominado Huizachtepetl, el Cerro de los Huizaches se celebró en 1507 la ceremonia del Fuego Nuevo. Los sacerdotes mexicas esperaban recibir señales divinas desde el cielo al apreciar las constelaciones de Orión y las Pléyades sobre el cenit. Hoy en día, aún se conserva parte de la estructura original del templo- pirámide donde se realizó esa ceremonia.

 
 
www.mexicocity.gob.mx