Mi Querida Ciudad

por Guadalupe Loaeza

Muchas veces, cuando hablo o escribo sobre tus calles, evoco las del Centro Histórico. Como dijera José Iturriaga en uno de sus discursos: “Desde hace media centuria y durante varios años, luché con tenacidad y en muchos frentes para convencer a mis interlocutores de salvar lo rescatable de una ciudad que hace más de cuatro siglos y medio fue el mayor asiento de la cultura occidental en este  continente. Cuando la capital de la Nueva España ya tenía en una sola calle la primera universidad, la primera imprenta y la primera Academia de Bellas Artes del continente americano, todavía los búfalos pastaban con desenfado en Manhatan, Como nadie, Iturriaga amó al Centro Histórico de la Ciudad de México, la misma que vio nacer a la primera imprenta, la primera universidad del continente y la primera de artes. Por eso se obsesionó en rescatarla. Juntó a sus amigos: Jaime Torres Bodet, José Rojas Garcíadueñas, Eduardo Villaseñor , Antonio Martínez Báez, José Campillo Sáens Pedro Ramírez Vázquez, Eusebio Dávalos Hurtado, José Lorenzo Cossio, Enrique de la Mora, Juan Sánchez Navarro y Daniel B. Bello. Y los convenció. El 17 de mayo de 1964, apareció en el Suplemento México en la Cultura, un texto suyo con el título: “Un centro cultural y turístico sin igual en el mundo” . Siguió trabajando incansablemente en el proyecto de la restauración del Centro Histórico, hasta que el 11 de abril de 1980, bajo el régimen de José  López Portillo, por decreto presidencial fue publicado en el Diario Oficial, el nuevo nombre de la Ciudad de México, Centro Histórico. Desde entonces, amamos más la Ciudad de México, porque gracias a Iturriaga se rehabilitó.

Estas próximas vacaciones de verano no pienso salir de la Ciudad de México: “no hay dinero”, como solía decirme mi padre cada vez que le preguntaba de niña, dónde iríamos de vacaciones. Hace unos días, precisamente, le propuse a mi marido pasar unos días en el maravilloso hotel de Cortés que está en tu avenida Hidalgo, para visitar a fondo el Centro Histórico. Pensamos ir a los museos, visitar los murales de Palacio y lo de la Secretaría de Educación, recorrer las librerías de viejo, dedicarle toda una tarde al museo del Holocausto, otra, al del “Estanquillo” ir algún concierto o al Ballet Folklórico de Amalia Hernández, en el palacio de Bellas Artes y por último hacer un poco de Shopping en la tienda del MAP, en la que venden unos rebozos de San Luis Potosí, que son una maravilla. Quiero ir a comer unos mariscos deliciosos en el restaurante Danubio, cenar una paella en el Asturiano, desayunar molletes de frijoles en Sanborn´s de Madero y comprarme muchos buñuelos, rociados con miel de piloncillo, en la dulcería Celaya. Quiero ir a ver que lotes puedo encontrar de plata en el Monte de Piedad, sin olvidar la sección de joyería. Quiero ir a la librería Purrúa , a misa de doce a la Catedral y a las seis de la tarde, ver en el Zócalo como arrían la bandera. Por la noche, iremos a la Plaza Garibaldi y allí, le pediré a los mariachis que me canten muchas canciones de Chava Flores y otras, de José Alfredo Jiménez.

Como te darás cuenta, mi querida ciudad, a Enrique y a mi  nos esperan unas vacaciones de verano, sumamente enriquecedoras, ricas,  y además económicas.

Te mando todo mi afecto y admiración ciudadana .

Tu defeña más solidaria

Guadalupe