¡Qué tiempos aquellos!
Las invitaciones se repartieron con mucha anterioridad. Los afortunados no hablaban de otra cosa. Se decía que el Emperador Maximiliano y su esposa, la Emperatriz Carlota Amelia, motivados por la maravillosa vista del Valle de México entero que el Castillo de Chapultepec proporcionaba desde las alturas, habían querido reproducir su Castillo de Miramar a la →