El barrio de San Ángel conserva una atmósfera tradicional mexicana en la que las antiguas casonas, plazoletas y jardines, nos pueden transportar aún en nuestros días a sus tiempos de esplendor, en los que era sitio de descanso para la elite de la sociedad porfiriana.

San Ángel comienza en un pueblito de Chimalistac, lugar de gran belleza tradicional, extendiéndose por un lado hasta Coyoacán y por el otro hasta Tizapán.
Tiene sus orígenes en la época colonial cuando se funda el Convento del Carmen, que se extendía sobre un gran terreno que iba aproximadamente desde la actual avenida de los Insurgentes hasta el Templo de San Jacinto.
Posteriormente en la época de Porfirio Díaz, algunas de las familias más pudientes de la ciudad, compraron algunos lotes en esta zona para construir villas campestres, en lo que en esos tiempos era un lugar muy apartado de la urbe. Es por eso que San Ángel tiene un gran número de edificios y casonas elegantemente construidas fusionando las tendencias francesas de la época con la arquitectura tradicional de los pueblos mexicanos.